sábado 29 de noviembre de 2008

La tecnología médica logra el milagro de una mano biónica totalmente humana y ligera


La mano pesa cuatrocientos gramos. Martin Wehrle nació sin una mano por un problema congénito y hoy, a sus 28 años, ha experimentado el milagro de utilizar una extremidad biónica que parece humana, no sólo por su forma sino por su capacidad de movimiento y fuerza de agarre.
Wehrle exhibió ayer las capacidades de este prototipo tecnológico que pesa tan sólo cuatrocientos gramos y con el que puede lavarse los dientes, poner un CD, manejar un teclado o despedir afectuosamente a un amigo.
«Para mi es una mano fantástica, me hace la vida mucho más fácil y además es muy real», ha comentado, al tiempo que ha dicho que al tacto «parece totalmente natural, es suave y agradable».
Usar esta prótesis es «fácil» aunque exige un entrenamiento similar a «aprender a conducir un coche», algo que, si practicas, puede conseguirse en unas cuatro semanas, relató.
Como resultado de más de diez años de investigación, la empresa Otto Bock ha desarrollado la mano «Michelangelo», que se venderá en la primavera de 2010 y que aún no tiene un precio estimado.
Juan Galán, director técnico de esta compañía explicó que la prótesis se controla a través de dos electrodos de contacto cutáneo que están situados en los músculos tensor y extensor.