martes 28 de octubre de 2008

¿Cómo gestionar el estrés?

Este trastorno puede llevar a abusar de algunas drogas. Cambiar el estilo de vida es clave para combatirlo


EN DETALLE
Qué es: El estrés es una alteración de la conducta que afecta al sistema nervioso.

Causas: Frustración, cambios vitales, tensiones en la conciliación de la vida laboral y familiar, incomunicación, exceso de responsabilidades, dieta desequilibrada.

Síntomas: Cambios de ánimo, irritabilidad, desconcentración, olvidos, brusquedad en el trato a los demás, mayor consumo de alcohol o tabaco, entre otros.

Enfermedades: Puede desencadenar patologías cardiovasculares, obesidad, afecciones cutáneas, dolor de cabeza, infecciones, molestias de espalda o cuello, insomnio, palpitaciones, boca seca o temblores.

Consejos: En caso de sufrir estrés, lo primero es descubrir la causa y evitarla; aprender a gestionar el tiempo y establecer un orden de prioridades; encontrar tiempo libre para desconectar y relajarse.¿Dolor de cabeza? ¿Tensión alta? ¿Malestar estomacal? ¿Irritabilidad? ¿Molestias de espalda? ¿Palpitaciones? Si sufre alguno de estos problemas es posible que esté siendo víctima del estrés, un trastorno de la conducta que afecta al sistema nervioso y que pueden llevar a un abuso de medicamentos y algunas drogas. Hoy en día lo padece en torno al treinta por ciento de la población. Pero hay más cifras para la preocupación: la mitad de las bajas laborales que se producen anualmente en España responden a cuadros de estrés y ansiedad y el 15 por ciento de las consultas en los centros de salud se deben a este mismo motivo. A la vista de los datos, el Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos (Cacof) ha puesto en marcha la campaña 'El estrés también se puede gestionar', que llevará a cabo en las farmacias durante el mes de noviembre y que ayer se inició en las estaciones del AVE de Sevilla, Málaga y Córdoba en colaboración con Adif.


Según el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga, Javier Tudela, la idea era «simbolizar las consecuencias del ritmo acelerado de vida» en los ejecutivos que utilizan la línea ferroviaria con Madrid como «principal grupo de riesgo». Es el caso de Blas López. Delegado en Andalucía Oriental de una editorial jurídica, este joven malagueño es consciente de que el estrés «existe» y que la principal razón está en el trabajo.

Sin embargo, no es el único foco. Un divorcio, un traslado, la responsabilidad de ser padre, las frustraciones causadas por metas demasiado ambiciosas o, simplemente, una dieta desequilibrada (con exceso de grasas y déficit de vitaminas) también tienen su culpa.

Origen de patologías

Las consecuencias se pueden notar emocional e intelectualmente, en forma de olvidos, cansancio mental o cambios de ánimo, o bien físicamente. De hecho, son muchos los trastornos que hoy se atribuyen al estrés. Hay pruebas científicas de que algunas enfermedades coronarias e infecciones se deben al estrés. No obstante, como advirtió ayer Javier Tudela, existen personas propensas: aquellas con fuerte impulso competitivo, quienes se comprometen en diferentes tareas al mismo tiempo o esos otros con una gran necesidad de reconocimiento. Esto, unido a factores externas como un elevado nivel de exigencia o las tensiones en la conciliación de la vida laboral y familiar, ponen en bandeja el problema.

Pero una cosa lleva a la otra y, en muchas ocasiones, el estrés puede desembocar en un abuso de sustancias como el alcohol o el tabaco, o de medicamentos e incluso drogas, como los derivados de la cocaína y las anfetaminas, alertó Tudela. La franja entre 30 y 55 años es la más afectada, y algo más los hombres (según Tudela, «la mujer posee un mayor nivel de tolerancia»). Un trastorno muy extendido, pero con una ventaja: se puede prevenir. En principio, es aconsejable aprender a sacar partido al reloj y, como precisó Tudela, «hacer hueco en la agenda para disfrutar del tiempo libre porque es imprescindible regenerar el sistema nervioso».

Además del respiro, las recomendaciones pasan por saber delegar, hacer ejercicio, seguir una dieta sana, ser flexible, aparcar los asuntos laborales en casa y viceversa, y, ante todo, reconocer el problema para poder evitarlo. Y es que no tratarlo puede originar males mayores, desde ansiedad a trastornos más serios que hacen necesario el tratamiento médico.